sábado, 3 de enero de 2015

Cambio de imagen

Al igual que hice con mi otro blog en wordpress, coincidiendo con el año nuevo, creo que es hora de cambiar la imagen del blog para intentar darle un aire un poco más renovado. Ya dejé claro hace unas semanas que esto no estaba parado ni abandonado, y es por eso que para dar fe de ello os presento estas pequeñas novedades estéticas (cabecera, fondo y pequeños ajustes en los colores y fuentes) que espero que sean un anticipo de una renovación más profunda en cuanto al contenido. 
Nueva cabecera
Imagen de fondo
Cuando hablo de renovación quizás no estoy usando la palabra más apropiada, es posible que regeneración esté más de moda. En cualquier caso me refiero no tanto a cambiar unas cosas por otras como a generar nuevos contenidos, potenciando igualmente los existentes. 
Para este nuevo año, debería plantearme algún reto u obligación que me motive a acercarme para escribir algo aquí, quizás una publicación diaria es excesiva, un ritmo muy difícil de seguir de manera constante y consistente. Sin embargo una publicación mensual sería demasiado poco, y digo esto a pesar de no haber compartido ni siquiera esto en los últimos años. Tendré que barajar la posibilidad de una publicación semanal, aunque por otro lado tampoco me quiero encorsetar demasiado como para sentirme prisionero, que bastante condena cumplo ya.
Estamos trabajando en ello... esto es probablemente otro post vacío de contenido pero lleno de ilusión por retomar las riendas de este proyecto, un nuevo pequeño paso más.

jueves, 11 de diciembre de 2014

No estaba muerto, que estaba de parranda


Una y mil veces tendré que pedir disculpas por no actualizar este blog con la asiduidad que merece, pero que nadie se despiste que esto no se cierra, ni mucho menos. Son tantos años y un montón de cambios que no podría tirar por la borda así como así. Lo que ocurre es que a veces para decir tonterías es mejor no decir nada, que en boca cerrada no entran moscas.

De vez en cuando sigo gastando parte de mi tiempo en darle vueltas a la cabeza y tratar de buscar una idea apasionante que me ayude a teclear de manera más frecuente. La mayoría de las últimas entradas tienen un carácter negativo, de queja y protesta, fruto de una expresión de enfado puntual cuya válvula de escape fue unir palabras a través del teclado, con mayor o menor fortuna.

No todo puede ser negro en la vida, que por falta de cosas negativas sobre las que escribir no iba a tener el blog así de desértico e infecundo, hay de sobras sobre lo que escribir con rabia o con pena. A pesar de esa abundancia de pesimismo en el contexto actual, prefiero dedicar el esfuerzo de escribir a algo que genere sentimientos positivos, porque sigo creyendo que se contruye mejor desde lo positivo.

Sin duda una causa fundamental de esta fase por la que atraviesa el blog es mi nuevo blog en wordpress.com, al cual además de haber derivado las entradas de éste que estaban en gallego es donde sigo escribiendo cuando deseo hacerlo en mi lengua, y la verdad es que ocurre más amenudo de lo que escribo en castellano -y más que en inglés- que es a lo que he destinado este blog.

Así que en lo que se refiere a este blog, sigo "out of service" a la espera de volver a escribir aquí en un futuro. Pero que nadie se equivoque, esto no está abandonado. Seguid atentos que vuelvo en cualquier momento...

viernes, 7 de marzo de 2014

Que todo cambie para que todo siga igual


Como suele ocurrir en estos casos, el miércoles nos fuimos enterando poco a poco y por sorpresa de que el BOE había publicado un Real Decreto (96/2014) poniendo orden de manera oficial en la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales y otros estudios superiores (legalmente discriminados, equivalentes mas no iguales) estableciendo los distintos escalones en los que se dividen las titulaciones (Técnico Superior, Grado, Máster y Doctor).

El ministerio de Educación ha tenido a bien aclarar que cuando afirma que el Título Superior de Música es equivalente a todos los efectos a un grado quiere decir precisamente eso, que no tiene ninguna intención de atender a las peticiones de alumnos y profesores para integrarse en el sistema universitario. Las peras con las peras y las manzanas con las manzanas (citando a una célebre esposa, alcaldesa y políglota). Que corra el aire.

Alguien metió la pata hasta el fondo cuando creyó que se ahorraría complicaciones dando titulación de Grado a todas las carreras de ese nivel, estuviesen o no en centros universitarios. Este es el caso, por ejemplo, de las Enseñanzas Artísticas Superiores: música, danza, arte dramático, diseño..., que en una excepción sin semejanza en otros países civilizados, se hallan fuera del sistema universitario, y sus centros deambulan en un limbo administrativo de cuerpos de profesores y direcciones generales entre lo universitario, la formación de adultos y la enseñanza secundaria. Ocurre lo mismo con otros aspectos como las becas u otras condiciones relativas a derechos de los alumnos.

Y resultó que no nos ahorramos complicaciones, la universidad de Granada vio venir que cualquier escuela superior de diseño iba a dar a sus alumnos un grado, y se plantó en los tribunales a defender SUS títulos universitarios. Y el Supremo les dio la razón, desde ese momento había dos opciones que se han barajado hasta hace muy poco: o volvemos hacia atrás a la titulación "equivalente" o damos un paso y nos integramos en la universidad.

A pesar de todo el entusiasmo puesto sobre la mesa, el cambio ha sido hacia atrás. Aunque alguna administración e incluso algún medio de comunicación (que parece haber leído mal el BOE) digan lo contrario, aquí hemos cambiado para seguir igual. En ese decreto no dice otra cosa que lo que siempre ha sido nuestro título superior, un título equivalente al que emiten las universidades, pero sin ser universitario ni poder denominársele grado. 

No deja ser útil el símil de las peras y las manzanas, la actitud de los legisladores en ese asunto no deja de ser la misma que la que defiende esta postura: no es que no te quiera dar lo mismo, pero el nombre es sagrado y está reservado para ...(la universidad), te podemos dar algo igual pero con otro nombre.

Que no nos engañen, diga lo que diga la propaganda, seguimos igual.

martes, 14 de enero de 2014

Veto al estudio, el mes de la vergüenza en el CSM Murcia.

Al cumplirse la cuarta semana, el veto expiró. Desde la tarde de ayer, previa publicación de un reglamento más severo - que se podía haber aplicado desde el primer día, pues no son más que unas normas básicas que debieran ser de sentido común - los alumnos del Conservatorio Superior de Música de Murcia ya podemos volver a hacer uso de las aulas vacías del centro -previa asignación- para estudio y ensayos de los grupos de Música de Cámara. Esto fue prohibido el día 16 de diciembre, justo antes de las audiciones de cámara y del final del trimestre.

Como agravante, cabe destacar que a pesar de que el curso comenzó el 23 de septiembre, no fue hasta finales de noviembre que se adjudicaron las franjas de ensayo para los grupos de cámara. Se puede dar el caso de que haya grupos que apenas hayan usado una, dos, o incluso ninguna vez las aulas para ensayar. Y esto es más cruel si tenemos en cuenta el estado de las cabinas de estudio y el enfrentamiento con el Conservatorio Profesional que nos impide usar sus instalaciones, pero eso es harina de otro costal. 

Vaya por delante que ni he tenido, ni espero tener, ningún tipo de antipatía personal con los miembros de la directiva del centro, a quienes tengo que reconocer el buen trato que les caracteriza y que en general nos ayudan en todo lo que está en su mano, aunque generalmente estén muy limitados en los márgenes de maniobra y poco más pueden hacer que recibirnos con buenas palabras.

No voy a entrar a valorar la causa del problema, han sido hechos suficientemente graves - que sumados a otra infinidad de hechos más leves - que desde luego pedían que se tomasen algún tipo de medidas, y no pretendo de ninguna manera justificarlos. Pero el fin no justifica los medios.

Las formas, este conservatorio ha perdido las formas. Y lo peor de todo es que lo hemos consentido sin rechistar. No es de recibo que paguemos justos por pecadores, ni recibir una semana antes de tu audición de música de cámara un E-Mail de tu profesor avisándote de que queda prohibido el uso de las aulas para ensayo sin más explicación. Ni es de recibo que pase un mes y sigamos sin ninguna explicación, sin motivos ni razones oficiales. 

La inmensa mayoría de los alumnos del centro no hemos incurrido en ninguna de las supuestas faltas -porque no hay versión oficial- que se nos atribuyen y por las cuales "se nos ha castigado" (sic): no tenemos acceso a los pianos del salón de actos para que los podamos rayar al moverlos, ni nos llevamos atriles -a veces hasta tenemos que traerlos de nuestras casas ante la escasez de los mismos-, ni robamos nada, ni dejamos el aire acondicionado encendido -ya que ni siquiera podemos encenderlo-, ni dejamos las luces encendidas -las pocas que quedan, que a veces hasta circulamos por los pasillos en plena oscuridad-, tampoco dejamos marcas de tabaco o café en los pianos -porque tampoco podemos ir a clase con el café o fumando-...

Y aún tendremos que dar las gracias por "levantar el castigo", repito, sin ningún tipo de explicación. El daño está hecho, los ensayos y las horas de estudio no son recuperables, no podemos volver hacia atrás en el tiempo. Pero tendremos que agachar la cabeza y dar las gracias porque los amos y señores del Massotti Littel nos permiten a la plebe campar por sus dominios y... ¡qué barbaridad, usar sus aulas! Quién lo hubiera pensado, usar las aulas vacías de un conservatorio para estudiar música y para ensayar, vaya ideas tenemos. 

La jugada, hay que reconocerlo, ha sido maestra. Nos ha dejado en estado de shock, acostumbrados a la inacción, simplemente no supimos cómo reaccionar. Y cuando nos quisimos dar cuenta, esperando no sé si una rectificación o un milagro, se nos echaron encima las vacaciones de Navidad. Pero tampoco en esta primera semana del año hemos sabido qué hacer, entre el regreso, el síndrome post-vacacional, el estrés que precede a los exámenes... nos hemos quedado una semana esperando a ver si las muy merecidas toneladas de carbón que tienen que haber depositado los Reyes Magos en algunos despachos del conservatorio hacían recapacitar a sus señorías.

Y se empezaron a escuchar rumores, de nuevo. Una constante en todo este conflicto, aunque denominarlo así es mucho decir, pues aquí sólo ha movido ficha una parte, los demás nos hemos sometido totalmente, poco más que un leve pataleo. Esta reacción me desanima, pues en lugar de haberse plantado el primer día defendiendo nuestro derecho a estudiar y a usar las instalaciones del centro para lo que fueron concebidas, decidimos amoldarnos a la situación como hacemos con las deficiencias del centro que sufrimos en silencio a diario, la gota no colmó el vaso. 

Precisamente este vaso que nunca colma es lo que más me preocupa, hoy es un capricho pasajero de la directiva (¿o de algún directivo en concreto?), pero ha pasado igual que con la pasividad con la que no hemos sido capaces de reclamar nuestro estatus de Grado Universitario y aún peor, mañana puede ocurrir cualquier cosa mucho más grave y no puedo confiar en que sepamos reaccionar de alguna forma. ¿Será que debo pensar como la mayoría, que si todo sale bien solo quedan unos meses para acabar y poder huír lo más lejos posible? Y por supuesto, por vergüenza, nunca contarle nada de esto a nadie, como hacemos con todo.

martes, 31 de diciembre de 2013

13, mal número si no crece

Esto se acaba, para bien o para mal el tiempo continúa su curso imperturbable. Si bien, hay que admitir que esto del año nuevo es algo muy subjetivo, pues no olvidemos que el tiempo no deja de ser relativo, como ya dijo Einstein en su momento.

Tengamos en cuenta, desviándonos de los clásicos comentarios de fin de año, la imperfección de nuestro calendario, del cual tenemos que agradecer o culpar al Papa Gregorio XIII, que modificó el Calendario Juliano anterior en 1852. Esto se produjo porque, debido a unos minutos de error en el cálculo de la duración de aun año, se había acumulado a lo largo de cientos de años un desfase de unos 10 días entre la fecha del calendario y los hechos astronómicos. En concreto, el detonante fue que el equinoccio de primavera, que tomaban de referencia para situar la pascua, se había adelantando desde 21 de marzo, en 325 (cuando se adoptó de referencia), hasta el 11 de marzo aquel año. Los romanos habían echado cuentas en época de Julio César, pero se pasaron 11 minutos. Ahora sabemos que los años duran un poco menos de los 365 días y 6 horas, y esos 11 minutos fueron los que al pasar los años provocaron ese desfase de 10 días. La corrección que supuso el calendario gregoriano sobre el sistema de años bisitestos (de 366 días) fue la supresión de los múltiplos de 100 (años seculares), a excepción de los múltiplos de 400, que siguen siendo bisiestos. Tras esta reforma, quedan unos segundos que provocan otro desfase de un día cada 3300 años, pero es un mal menor que nuestros descendientes tendrán que tener en cuenta en el año 5152, y acordarse de añadirle un día.

En la wikipedia podéis encontrar más (y mejor información), incluído su proceso de implantación, con anécdotas como la de parte de los Países Bajos, que pasaron del viernes 21 de diciembre de 1852 al sábado 1 de enero de 1853, con lo que no tuvieron navidades ese año. Esto nos puede hacer reflexionar sobre lo relativos que son los calendarios, la medida del tiempo.

El minuto 00:01 del 2014 será subjetivamente mejor que el anterior de las 23:59 del anterior 2013, pero será sólo si así deseamos que sea. El año nuevo no deja de ser una frontera mental, un marco conceptual, una barrera. Y el tiempo no tiene límites, sólo nuestra mente es capaz de crearlos.

Pero en cierta medida, compartimentar el tiempo, creando para él inicios y finales, nos ayuda a renacer, a hacer tabula rasa, a poner una línea de salida, y en el fondo es eso lo que nos hace celebrarlo. Es un momento para hacer balance y crear espectativas, para romper con las ataduras mentales anteriores y crear un nuevo "yo" mejor cada año. En cierta medida el año nuevo nos anima a ser mejores, y no hay nada más humano.

Pero, por qué el 1 de enero. Quiero decir, es obvio que es el primer día del primer mes del año, pero decidir si el primer día del año es mañana, el mes que viene, o en agosto no deja de ser algo arbitrario. De hecho, para los romanos, enero era el undécimo mes, no el primero, y el año comenzaba el 1 de marzo. Esto también puede explicar por qué febrero es el mes cojo, sencillamente era el último. Una serie de avatares históricos, y la necesidad de relacionar hechos astronómicos con festividades religiosas o hechos políticos han ido variando nuestro concepto del año hasta devenir en nuestro calendario actual.

La medida del tiempo no deja de ser algo conceptual, necesario, pero todo está en nuestra mente. Al igual que la energía, que ni se crea ni se destruye,el año 2013 no acaba, no desaparece, se transforma en el 2014.

Feliz año nuevo, que cada año que creamos sea mejor que el anterior.

Si quieres saber más...:
Calendario gregoriano: http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_gregoriano
Año Nuevo: http://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%B1o_Nuevo
Calendario Juliano: http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_juliano

martes, 10 de diciembre de 2013

No rompas el silencio si no es para mejorarlo

Al igual que ocurre con el sonido, y pensándolo bien con todo en la vida en general, qué difícil es crear algo cuando impera su opuesto. En este caso, publicar algo cuando lo normal es no hacerlo. Hablar, cuando todo está en silencio. Discrepar en un mundo sumiso.

Esto me recuerda un poco a cuando se dejan desiertos los premios, para mejorar su nivel. Puede que a este respecto haya opiniones encontradas, pero no viene al caso que me pronuncie. Pero no es éste el caso, aquí debo ser libre y no debo autoencarcelarme en la busca de una supuesta calidad. 

Es un aprecio grande el que le tengo a este blog, después de tantos años. No lo aparenta por sus cambios de imagen, y porque también he lavado muchas veces su contenido, hasta dejarlo en lo esencial, y así han desaparecido cientos y cientos de palabras y frases que en su momento decían algo, pero con el paso del tiempo habían perdido su lugar aquí.

Hace dos meses decidí darle un impulso, renovar mi ilusión para evitar que este lugar se apagase. No creo que haya fracasado, podría haberlo hecho mejor, pero ha salido así. En el fondo, a pesar de no haber escrito objetivamente mucho (4 entradas) es tanto como lo que conservo del 2010, y más que lo del 2011. No es una justificación, porque en esos años seguro publiqué muchas más cosas, pero a judgar por el resultado de la purga, no debieron de ser entradas con un contenido muy interesante, probablemente vídeos u otros contenidos sin apenas comentarios.

Esto no es un mea culpa, por lo menos no lo es total, si acaso parcial. Simplemente me apetecía escribir un rato para que así, la próxima vez que me enfrente a la pantalla en blanco no tenga la presión de necesitar teclear algo como El Quijote, símplemente liberar palabras capaces de romper el silencio.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Esquirol

Qué contento se pondría el señor José Ignacio Wert si mañana los medios de comuniación decidiesen ilustrar la huelga general educativa dándose un paseo por el Conservatorio Superior de Música "Manuel Massotti Littel" de Murcia, pues su seguimiento, a juzgar por el poco interés que se muestra en el ambiente, es posible que sea escaso. La huelga no se ha colado en las conversaciones habituales de pasillo, cantina o entrada, como sería de esperar en las vísperas de una jornada de estas características. Y la verdad, yo mañana iré a las dos clases que habitualmente tengo los jueves por las mañanas.

Pero que no se engañe nadie, y que tampoco se le ocurra al ministro venir a visitarnos, porque no tendría buen recibimiento. No es que estemos de acuerdo con la política del señor Wert, con la LOMCE, con la negativa a otorgarnos un grado e integrarnos en el sistema universitario, la política de becas... y tantos otros asuntos; no, en este centro tenemos razones más que fundadas para seguir la huelga de manera masiva y también para protestarle a la Consejería de Educación de la Región de Murcia por otras tantas responsabilidades suyas, que justificarían incluso una huelga indefinida -financiación y  mantenimiento del centro, retrasos normativos...

Pero ocurre que las enseñanzas artísticas (al igual que otras materias como las humanidades: filosofía, historia, geografía, lenguas clásicas...) al final no le importan a casi nadie. Importamos tan poco que la LOMCE nos aparta del medio y la gente sólo protesta por el estatus de la asignatura de religión, o por las horas que se dan en tal o cual lengua. El arte no vende, se dice que no es rentable, y tampoco da tanto morbo como para sacarlo en los medios, salvo en casos anecdóticos. 

Y se produce un curioso efecto, como la sociedad española nos ignora -porque en el resto de Europa y del mundo civilizado no ocurre así-, pues nosotros los ignoramos a ellos. Nos encerramos en nuestro mundo y nos volvemos egoístas: tú a lo tuyo, a estudiar y luego a emigrar. Así se explica que un músico no se le pase por la cabeza sacrificar sus clases por cualquier tipo de causa, en el fondo no serviría de nada, a nadie le importaría, salvo al propio músico. Si un obrero no va a trabajar la fábrica se resiente, pero si el conservatorio no funciona corremos el riesgo de que nos lo cierren, y tampoco le importaría a nadie.

Por la boca pequeña nos quejamos de todo, en petit comité, o en las redes sociales -mea culpa-, pero luego somos un colectivo que no merece ser llamado así, si acaso un grupo de personas, porque cada uno va a su aire. Y puede que ahí resida la diferencia, no somos capaces de ponernos de acuerdo ni para quejarnos, y mientras tanto seguimos sufriendo individualmente la dejadez administrativa, los recortes, los cambios normativos, la severa falta de mantenimiento de nuestro centro -de la que no damos demasiada cuenta fuera porque no nos gusta echar piedras sobre nuestro tejado, así de orgullosos somos- y otros problemas menores que van engordando la ya inmensa bola de diferencias que sólo apreciamos cuando despegamos -literalmente- a otros centros u otros países y comparamos.

Mañana seré un esquirol, arrepentido pero esquirol, por todo esto, porque el hecho de que falte aisladamente a clase no arreglará nada. Pero aunque no tenga derecho, porque el que calla otorga, no quiero que me incluyan en ningún tipo de mayoría silenciosa. No voy a clase porque esté de acuerdo con nada, ni en desacuerdo con los convocantes, sino porque formo parte de un grupo de esquiroles que parece no importale a nadie y que hace honor al dicho: Divide y vencerás.